Archivos temporales (III)

2013-08-30 09.19.05Cambiaron las cosas de lugar, dice, en voz alta la mujer que entra.
No se lo dice a ella, pero ella escucha, levanta apenas la cabeza de la computadora y sigue escribiendo.
En los escritorios del fondo dos de sus compañeros de trabajo se paran y saludan a la mujer con besos y abrazos. Le preguntan cómo está, si está bien en la nueva área. Le dicen que siempre se acuerdan de ella, de una torta de limón que hacía ella para los cumpleaños.
La mujer se apoya en uno de los escritorios que hoy están vacíos.
Bien, dice. Contenta. Pero los extraño.
Está distinto el boliche, sigue.
Después pregunta por alguna gente, dice que pasa en cualquier momento, que tienen que ponerse de acuerdo para salir a tomar algo uno de estos días y se va haciendo sonar los tacos.
Ella la mira.
Piensa que las mujeres de más de cuarenta y cinco que trabajan en el edificio parecen mucho mayores.
Las oficinas públicas adelantan la menopausia, le parece.
¿Quién era?, le pregunta a Iván, que acaba de servirse las últimas gotas de café.
Ah, Julia. Trabajaba acá pero hace unos meses la pasaron de área después de una licencia larga. Buena mina. Un poco enroscada. Pero estuvo bastante enferma, pobre.
Ella no dice nada. Mira la jarra de café vacía y sigue escribiendo en la computadora.
A su escritorio le falta el cajón de arriba.
Hay una crema de manos, un paquete de mentitas que le regalaron, un mouse que no funciona. Abajo, asoma el pilón de hojas borrador.
Lo saca. Pasa la primera al final. Lee.

De: María Santos <marisantos234@hotmail.com>
A: Leandro Kühl <lekuhl@yahoo.com.ar>
Fecha: 25 de julio de 2009
Asunto: qué hacer

Leandro:
¿Vos pensás que soy yo la que me tengo que ir?
Te hacés el boludo cada vez que te lo pregunto, así que pienso que si te lo escribo a lo mejor me contestás. ¿Viste lo que me dijo ella el otro día?
Pero ahí tira los sobres de papel madera y los pasajes. Y acá todo el mundo sabe todo. Y es peor, mucho peor porque ella no dice nada y entonces todos saben aunque no sepan. Sabemos quiero decir. Vos me entendés.
¿Y si yo me voy entonces qué?

De: María Santos <marisantos234@hotmail.com>
A: Leandro Kühl <lekuhl@yahoo.com.ar>
Fecha: 27 de julio de 2009
Asunto: hoy

A las 5 en el de Paso y Córdoba.
No tardes que no me gusta esperar justo ahí en la puerta. 

¿No te toca a vos hacer el café?, escucha.
Sabe que no, pero también sabe que todavía es la nueva.
Tira las hojas en el cajón y camina hasta la mesita.

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Archivos temporales (II)

Ella es de las que llegan temprano a todos lados. Un caso particular de la impuntualidad, piensa.
También es de las que se levanta más temprano que todos. Hay alguna cosa en los sitios habituales cuando están deshabitados que la hacen sentir cómoda. Más cómoda, siempre, cuando no hay nadie.
El trabajo nuevo está dividido en dos oficinas inmensas.
Internamente las llaman Ala A y Ala B. El Ala B, donde está su escritorio, es un poco más chica.
Captura de pantalla 2013-08-17 a la(s) 18.48.27El lunes, casi cuarenta minutos más temprano que todos, no puede encontrar el interruptor de luz. Se acuerda de que alguien, el viernes mientras movían los muebles de lugar, lo mencionó para no ubicar nada encima, pero no puede acordarse de dónde estaba.
Enciende la computadora. Esa luz debería alcanzar. Además de lo poco que llega desde la ventana del ala A. No es un a oscuras completo.
Mientras todo arranca se levanta, busca el termo, pone yerba en el mate, vuelve al escritorio.
Abre el cajón, donde guardó un sobrecito de azúcar que le va a poner al primero.
Mira arriba del otro mueble, donde quedó la caja de cassetes vírgenes que nadie se decidió a tirar.
Saca las hojas.
Lee:

De: María Santos <marisantos234@hotmail.com>
A: Leandro Kühl <lekuhl@yahoo.com.ar>
Fecha: 22 de julio de 2009
Asunto: Julia

Leandro:
Julia está muy mal. Te pido que hables con ella pronto. Yo no la vi pero me lo contó Iván esta mañana. Creo que así no da para más pero no sé qué hacer con eso. Me prometiste que te ibas a ocupar. Yo no le creo nada a ella, pero a Iván sí.
Fijate lo que te dejé en el último archivero, atrás de la carpeta.
Espero tu respuesta.

La sobresalta la luz del ala A y la voz de alguien que dice Buen día.

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