Alcantarilla

Diciembre es diciembre.
Trae el calor definitivo y la fiebre infinita de los balances.
La ficción de que se lleva todo.
Es decir, nada.
Los fanáticos de las listas multiplicamos las listas de lo que hay que hacer, de lo que queda pendiente para enero.
Los fanáticos de las listas hacemos listas de lo que no hicimos y ya no haremos.
Diciembre trae además algunas lluvias extrañas. Esas lluvias de verano, intempestivas y un poco sórdidas. Lluvias donde el viento no es el viento que querés sino un viento húmedo y caliente.
Lluvias que se parecen a diciembre con vientos que se parecen a diciembre.
Que prometen un refrescar efímero.
Que duran poco.
Que mienten.
Hasta que vas por la calle después de la tormenta.
Con el agua ya evaporada por el sol en las veredas, tirado en la alcantarilla, lo ves.
El libro está roto y mojado.
Te asomás para mirarlo, en el medio del agua y pensás qué de la tormenta lo llevó ahí.
Es alguna de las obras de Freud, quién sabe cuál.
Las primeras líneas de la página dicen:

“… una noción intermedia entre la condena y la fuga”.

Entre la condena y la fuga.
Diciembre es diciembre.

2013-12-19 08.57.59

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Temporada alta

CapturaHay una chica, sentada al lado de la puerta, con las uñas pintadas de azules y un tatuaje en el brazo izquierdo que dice: las cosas pequeñas.
Hay una mujer, parada atrás mío, que lee la Guía de Estudios Universitarios.
Y hay mucha gente, con el celular en la mano.
Escriben: El subte está parado, No anda el subte, Llego un poco tarde.
Estamos detenidos en la estación. Del otro lado hay gente que no sube y, en el vagón, alguna, poca, que baja.
También hay una nena, agarrada a un pequeño pony verde agua que llora porque tiene sed.
Por el altavoz anuncian lo que ya sabemos: que la línea B está demorada.
El silencio inicial empieza a deshacerse en quejas, en preguntas, en hipótesis.
Que detuvieron a un carterista y están esperando a la policía un par de estaciones más adelante.
Que alguien se descompuso y están esperando que llegue una ambulancia.
Que nos lo hacen a propósito.
Yo me acuerdo de una conversación, a fines del año pasado, con el guarda de la estación Malabia, una tarde que tuvimos que bajarnos del subte porque alguien se había tirado a las vías: Diciembre es temporada alta de suicidios.
Los minutos pasan y la gente mira la hora en sus muñecas o en sus celulares.
Tenemos un problema en el patín de la zona de cambio en la estación Medrano, suena, por fin, la voz en el altoparlante. La suspensión de la línea B será prolongada.
Se escucha el suspiro general, que conozco bien, antes de que todos salgamos disparados, buscando un colectivo, una cola eterna, compartir un taxi.
En las florerías de Chacarita es temporada de jazmines.
Zona de cambio.
Temporada.
Noviembre.
Diciembre.
Cruzo Federico Lacroze y camino, Corrientes abajo.

Diciembre

Una lista que incluye20131119_065115~2
medio pomelo
una tostada quemada
un café renegrido.

Y
un pilón de parciales
quién sabe cuántos
adentro de un folio
que tiene adentro
la lapicera roja.

Llena de infinitivos:
pagar
ir
comprar
buscar
cambiar.

Y que no dice
leer
ni dice
escribir.

Que dice diciembre
aunque sea noviembre.